Siempre

abril 20th, 2012 por Cecilia

El amor no se va nunca

Se van las cosas que se tocan, que se doblan, que no son ciertas

El amor se queda

quizás en un pedacito, en un doblez, mirándote, de reojo, con la cabecita gacha

Pero el amor no se va

Te aparece, así, un día de la nada

cuando creías que se había dormido para siempre

y solo lo estabas acunando

El amor no se va nunca

no te engañes

Y no reniegues, sentite dichoso

porque si los cuerpos no pueden

las almas todas las noches se hacen el amor…


Publicado en Historias | Sin Comentarios »

Buceo de amor

abril 13th, 2012 por Cecilia

 

El sapo me miró como interrogando, con una mirada grave y profunda, como si en mí encontrara alguna respuesta, siempre yo, tan llena de preguntas.

Justo el sapo, que sabe tanto de todo y te devuelve a cada rato todo de tanto…

Parece mentira como un bichito así nomás, verde y rugoso, me interrogue a puro ojo y yo bucee en mi alma para hallar algo que presiento que busca, que indaga, que señala.

Ese animalito conoce tanto de humanos, de lunas, de tréboles, de vientos y de tiempos, conoce los nombres de los renacuajos y la fecha exacta que abandonan las colas y las convierten en patas. Dice que eso es muy importante, porque hace a un cambio de identidad.

Y yo le creo.

Y se da vuelta un ratito, cuando Doña Teresa, la más  vieja de las vaquitas de San Antonio le obsequia un terroncito de azúcar que dice haber encontrado a la vera del sauce llorón (que llora de puro mañero).

- Hace un montón que no veía un terroncito de ésos!-exclamo al descuido y al sapo y  a la vaquita.

El sapo gira y sonríe.

Bah, no sonríe propiamente  dicho. Es como que siento que ensaya una sonrisa, que le sale mejor que si fuera un debut.

Le agradece a Doña Teresa, al mismo instante que corta el terroncito en 3 pedacitos y a la vaquita y a mí nos extiende una porción que agradecemos casi exageradamente, como nos gusta.

 

Y sigo buceando, en los pliegues del alma, en los rincones cálidos del corazón.

 

El sol baja tibio, se mete en la tierra para arroparse y ahí nomás con voz áspera y suave, el retobado me dice:

-Lindo día, no?

Y le digo que sí y me sale de pronto las ganas de decirle que lo quiero, que lo recontra quiero, así de la nada o del todo, lo quiero por designio o por que sí, de pura alborotada o por libre albedrío, de puro antojo y porque está escrito en algún lado.

Vió?-murmura el sapo- cuando buceamos en nuestro interior inexorablemente encontramos lo único importante: el amor

Y yo me lo como a besos y no lo siento ni frío, ni rasposo, es de repente como la linda lana de las ovejas o los peluches que duermen en la cama.

Pura brisa y abriga.

Como abrigan los amores…

 

 

 

 


Publicado en Historias | Sin Comentarios »

« Entradas Anteriores