Rss Feed

agosto, 2011

  1. Era Luis López.Así de simple.

    27 agosto, 2011 by Cecilia

    Luis López era morocho, alto, fornido.

    Todos los viernes por la mañana, previo saludo cordial, te preguntaba si querías un mate cocido calentito y una nunca podía decir que no, porque  tomar algo calentito  te hace bien  y porque Luis López sonreía de oreja a oreja.

    Y luego venía con la bandeja firme y pancitos cortados con cariño.

    Y Luis López sonreía.

    Y limpiaba pisos y tazas y sonreía.

    Y Luis se iba mochila en mano a no sé donde, pero se iba.

     

    A Luis López lo encontraron muerto a la mañana temprano.Dicen que paso la noche acurrucado en las puertas de un negocio de Moreno.

    Parece que era su lugar cuando no hay otro lugar.

    Ahí, con frío y a la luz de la luna.

    Parece ser que el alcohol maldito lo alejo de sus benditos sueños.

    Un patrullero en sus rondas lo diviso derrumbado e inerte.Aún nadie lo reclamo en la morgue.

    Luis López, pura sonrisa, murió de pobreza.

    De haber sabido, te regalaba mis ponchos y mi cobijio.

    Me duele un poco el alma del lado del corazón.

    Todos te fallamos.

    Y vos aún seguís sonriéndonos.

     


  2. Paco, flor de renacuajo

    19 agosto, 2011 by Cecilia

     

     

    El renacuajo Paco es un personaje de leyenda.

    Ya tenía el record mundial de permanencia en charco sin tener ganas de salir del agua para hacerse sapo.

    Y ojo! Que no era un renacuajo vago ni aburrido. Todo lo contrario.

    Vivía haciendo cosas por su hábitat. Hacía conferencias sobre contaminación ambiental.

    Paco gustaba de la vida charqueril.

    Hacía excursiones de un punto a otro para bichos de distinta especie. Podaba los yuyos con suaves mordiscones y les cantaba el arroro a los renacuajos bebés para que duerman contentos y sueñen un mundo mejor. Cuando uno se va a dormir contento siempre sueña cosas lindas.

    La cuestión es que la colonia de sapos adultos déle que déle le pedía a Paco que se deje de embromar, salga de una vez del charco, disimule la cola y se comporte como un sapo hecho y derecho.

    Tanto, pero tanto, pero tanto le insistieron desde las simples insinuaciones, hasta las cartas documentos, que Paco se cansó y decidió (si se puede llamar decisión a algo que hacemos porque los otros nos insistieron tanto) salir del charco de la calle Ameghino al fondo el día lunes  a las 17 45  cuando empezara a esconderse el sol.

    Y la verdad que tal acontecimiento me tenía nerviosa y expectante. Cada media hora pasaba un grupete de grillos por el suelo y de teros por el cielo anunciando la salida de Paco del mundo agua al mundo tierra.

    Y allí estuvimos.

    Nunca ví tanto bicho. Algunas hormigas venían de dos cuadras y los bichos bolitas salían de debajo de unas rocas con caras sonrientes.

    Siendo las 17 44 hs se produjo un silencio de esos en que no habla nadie.

    Y mientras nos asomábamos todos, Paco miraba a diestra y siniestra.

    El retobado se acercó primero y le tendió una mano o una pata, no me acuerdo, y Paco a punto, a medio puntito de salir del charco. Suspiró, volvió a suspirar. Miró con congoja el charco, nos miró a todos.

    Y dijo: _ Sras y Sres. bichos, he decidido: Mi lugar es el charco.

    Miró al retobado a los ojos y se miraron con intensidad de la manera que solo se miran los sapos y los renacuajos viejos. Y ahí nomás, el retobado le dio un abrazo y expresó:

     

    - Paco, me he dado cuenta que lo suyo no es capricho, sino convicción y lo felicito por eso.

    Todos aplaudimos, lloramos, y nos fuimos felices, moviendo la cola.