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febrero, 2011

  1. Paisajes

    2 febrero, 2011 by Cecilia

    Asamblea de sapos en el fondo.
    Compatriotas sonrientes venidos de todos lados y dispersos por todos lados
    Queridos.
    Cuentan de dónde vienen y saben, por lo que delatan sus miradas, a donde van.
    Algunos, regresan cargados de bolsos y otros traen mochilas livianas que permiten atesorar mejor los recuerdos.
    Los buenos recuerdos jamás se arrugan y caben aún en los lugares más estrechos, porque se acurrucan y duermen bajito y constante
    Narran historias de charcos brillantes, llenos de juncos y langostas jocosas.
    Algunos, fueron a las montañas y miraron un rato fuerte para abajo y sintieron que las rocas les susurraban historias viejas y tiernas.
    Otros de descostillaban de la risa porque se reencontraron con sus primos y recordaron las picardías de la hora de la siesta
    Varios, conocieron por primera vez el mar y llenaron sus ojos de esas estrellas únicas unidas al ronroneo de las mareas nacientes.
    El retobado sonríe, como solo sonríen aquellos que pueden ser felices con tu felicidad.
    Todos se acercan y le ofrendan regalos.
    Reliquias de miradas luminosas, pedacitos de murmullos de niños, un suspiro corto de luna llena, el llanto de una sirena y caracolas que saben los secretos de todos los tiempos
    El sapo los abraza y su abrazo atraviesa el cuerpo, se queda prendido en el vértice del alma y te dura para siempre. Pero ese siempre, que es siempre.
    Todos vuelven, sabiendo que el irse merece un retorno.
    Se acalla el murmullo del fondo y desaparecen, entre el aloe vera, el ligustro y el seibo viejo
    El retobado me mira.
    Nos miramos, como solo se miran los que se conocen
    Y solo se conocen los que se presienten.
    Esta noche me llene de paisajes- me dice sereno.
    Y se va despacito, mitad saltando, mitad lo imagino cabalgando, porque apenas se apoya en el suelo.
    Y ya cuando su figura casi desaparece, pegadito al galpón, me susurra:

    - Recuerde, que no hay paisaje mejor que el que pinta el alma.

    Y me voy silbando bajito, acompañada de mis paisajes, que todos juntitos me abrazan